Familia Corynocarpaceae

Corynocarpus laevigatus

Corynocarpus laevigatus, conocido comúnmente como 'laurel de Nueva Zelanda' o 'karaka', es un árbol perteneciente a la familia Corynocarpaceae.

El nombre genérico deriva del griegos (koryne:club; carpus: fruto), en alusión a que los frutos suelen aparecer agrupados. Por su parte el epíteto específico significa 'liso', en referencia a la ausencia de tricomas en las hojas y frutos.

El nombre común karaka se refiere al término maorí para designar el color naranja del color del fruto.

Descripción

Es un árbol de copa grande y frondosa con el tronco erecto, pudiendo alcanzar alturas de hasta 15 m. Las hojas son verde oscuras en el haz y más pálidas en el envés.

En invierno y primavera produce panículos anchos y erectos de diminutas flores pecioladas. Las flores individuales son crema-verdosas a blanco apagado o amarillo pálido.

El fruto es una drupa ovoide, con el mesocarpo de color amarillo pálido a naranja; la semilla es una nuez solitaria.

Ecología

La capacidad de fructificar en invierno le da a esta planta un valor ecológico importante, siendo una buena fuente de alimento para muchas especies, especialmente aves, en un momento en que los recursos son escasos.

Origen y Distribución

Se trata de una especie endémica de Nueva Zelanda, donde se encuentra disperso principalmente en zonas costeras, con frecuencia formando un componente mayor de bosques costeros, sin embargo es raramente un árbol dominante. Es un árbol típico de laurisilva. En Hawaii es considerado una especie invasora.

Etnobotánica

En medicina tradicional maorí era empleado en las heridas y como analgésico tópico en combinación con Myoporum laetum.

Usos alimenticios

La pulpa de la fruta es comestible, aunque de sabor amargo. Era una importante fuente de alimento para los maoríes aunque en la actualidad su consumo es poco común en Nueva Zelanda.

Toxicidad

Las semillas frescas contienen un alcaloide venenoso letal, la karakina, un éster de la glucosa con del ácido 3-nitropropanoico.

Relatos del siglo XIX informan que mediante un proceso compleo los maoríes eran capaces de convertir las semillas en una forma comestible. Los síntomas de envenenamiento incluyen convulsiones violentas y severos espasmos musculares, pudiendo provocar incluso la muerte.

Corynocarpus laevigatus
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